EN NIÑOS CON DIFICULTADES DE
APRENDIZAJE
Autores:
Pilar Adan,
María Jesús Fumanal,
Ariadna García,
Yolanda González,
Mercedes Pastor,
María Teresa Roura
Alumnas de la
Societat Catalana del Rorschach i
Mètodes
Projectius
(SCRIMP)
Esta investigación tiene como objetivo principal determinar si
existen indicadores comunes en los protocolos de Rorschach de niños que
presentan dificultades de aprendizaje, así como la influencia del nivel socio-económico
en las variables analizadas. A todos
los sujetos se les administró el test de Rorschach en el contexto de un diagnóstico
que también incluyó una entrevista con los padres y la valoración del nivel
intelectual. El análisis de los resultados mostró que existían diferencias
importantes en los protocolos de Rorschach en función del estrato socio-económico
del sujeto, de manera que cuánto más bajo era este, menor era la calidad de
las operaciones cognitivas, apareciendo un estilo
simplificador de respuesta, mientras que en los sujetos de nivel socio-económico
alto la calidad de las operaciones cognitivas era mayor, mostrándose asimismo
un aumento en la sobrecarga interna. Estos resultados llevan a plantearse la
imposibilidad de hallar indicadores comunes del fracaso en el rendimiento, dada
la influencia determinante del nivel socio-económico en la manifestación de
estas dificultades.
The
main objective of this research is to determine the existence of common
indicators in Rorschach files of children with learning disabilities, as well as
the influence of the socio-economical level in the analysed variables. To all
the subjects was administered the Rorschach test in the frame of diagnostic
context, that included too an interview with the parents and a valuation of the
intellectual level. The analysis of the results indicate that it exists
important differences in the Rorschach files in function of the socio-economic
level: the minor was that level, the minor was the quality of the cognitive
operations, appearing a simplification in the responses style , whereas in the
children who proceeded from the better socio-economic level this quality was
superior, demonstrating likewise an intern overload. Those results set up the
impossibility to find common indicators of the failure in achievement, because
of the definitive influence of the socio-economical level in the expression of
such difficulties.
Las revisiones de la literatura existente sobre el diagnóstico y detección de las dificultades de aprendizaje mediante el test de Rorschach han puesto de manifiesto que este tipo de estudios son escasos y que las conclusiones derivadas de estos deben tomarse con cautela .
Marvin W. Acklin (1990), comparando niños que mostraban trastornos visuo-perceptivos con aquellos que tenían dificultades auditivo-lingüísticas, encontró que no existían diferencias significativas en las diversas variables del Rorschach entre ambos grupos pero sí con respecto a un grupo control de niños sin dificultades: los niños con dificultades de aprendizaje mostraban menos precisión en sus respuestas (X+% y F+% bajos, X-% inusualmente alto), menor eficiencia exploratoria (Zd negativo), baja responsividad a los estímulos emocionalmente cargados (Afr bajo), tendencia hacia la rigidez (L alto), mayor economía en sus respuestas (gran cantidad de Do), menores niveles de autoestima (índice de egocentrismo bajo), mayor irritabilidad y oposicionismo (número elevado de S), tendencia a la ambitendencia (predominio del EB ambitendente), menor tolerancia al estrés y bajo autocontrol (D ajustado en -), mayor malestar y disforia (FM+m<SumSombreado), así como déficits en la comprensión de otras personas (pocas respuestas de H pura).
Mazuelas Terán (1971), en su comparación entre niños que obtienen un buen
rendimiento escolar y niños que tienen un rendimiento deficitario, encuentra
que los primeros tienden a dar más respuestas, tanto globales como de detalle,
apareciendo más movimientos y más respuestas populares.
Alcock (1965), basándose en el análisis de un caso único con
dificultades en el rendimiento, encuentra baja productividad, restricción o
distorsión del movimiento humano, pocos FM a pesar de tener un A% alto, énfasis
en la agresión oral, en partes que faltan o en las dos cosas a la vez, poca
capacidad de percepción táctil (T baja), alto contenido humano y uso limitado
del color.
Campo (1995), en esta línea, destaca asimismo una serie de signos en el
Rorschach de niños con problemas de aprendizaje: productividad disminuida (pocas
respuestas), tendencia aumentada a la globalización (W% alto), discriminación
de lo obvio con una disminución de la percepción concreta y práctica (D% bajo),
contacto con la realidad disminuido (F+% bajo), tendencia a pensamiento
estereotipado (A% alto), interés por lo humano (H% alto), poca capacidad de
fantasía madura (M bajo), así como menor capacidad de contacto y de descarga
emocional (Suma C baja).
También
Pastorini (1998) destaca indicadores
similares: número bajo de respuestas, calidad formal disminuida, aumento de las
respuestas globales, disminución de las respuestas de detalle, dificultad para
describir los contenidos, F+% disminuido, ausencia de movimiento humano y un A%
alto, observando asimismo que el estilo vivencial predominante era ambitendente
coartado (con pocos recursos).
En
función de estos estudios podemos establecer una serie de indicadores
relacionados con la
presencia
de dificultades de
aprendizaje:
a)
poca precisión perceptual (X+% y F+% bajos y X-% elevado)
b)
menor eficiencia exploratoria (Zd negativo)
c)
baja responsividad emocional (Afr bajo)
d)
tendencia hacia la rigidez (L alto)
e)
menores niveles de autoestima (índice de egocentrismo bajo)
f)
oposicionismo
(elevado número de S)
g)
menor tolerancia al estrés (D ajustado en menos)
h)
mayor malestar y disforia (SumSH > FM + m)
i)
déficits
en la comprensión de los demás (pocas respuestas de H pura)
j)
poca
productividad (pocas respuestas)
k)
tendencia a la globalización, con déficit en la percepción de lo
concreto (W% alto y D% bajo)
Nuestro
trabajo se ubica en esta línea de investigación, teniendo como objetivo principal determinar si en nuestra muestra de niños con
dificultades de aprendizaje, entendiendo estas como rendimiento por debajo de
sus posibilidades intelectuales, se encuentran los indicadores mencionados.
Determinaremos
asimismo la posible influencia del nivel socio-económico en la manifestación
de estas dificultades de aprendizaje en los protocolos de Rorschach.
Dado
que tenemos niños de diferentes grupos de edad, dedicaremos una parte del análisis
de resultados a comparar los datos obtenidos con los datos normativos aportados
por Exner (1994), en población norteamericana, y por Danilo (2001), en población
portuguesa.
La muestra
está compuesta por 50 alumnos de primaria, con edades comprendidas entre los 8
y los 12 años, recogidos por tres
examinadores cualificados en el Sistema Comprehensivo (V. Campo, P. Adam, M.
Pastor). Estos tres grupos se diferenciaban en el nivel socio-económico, de
manera que el primero correspondía a un nivel alto, el segundo a uno medio y el
tercero a uno bajo.
Cada
uno de estos grupos correspondía a niños que habían sido remitidos a los
examinadores por dificultades en el aprendizaje.
Los
alumnos seleccionados no presentaban ningún indicio de trastorno orgánico o
psicótico, y tenían un cociente intelectual superior a 90, o en el caso de
estar entre 80 y 90, con un rendimiento en el subtest de Cubos o en el Test de
Matrices Progresivas de Raven adecuado.
Estos
criterios de exclusión nos permitieron asegurarnos de que las dificultades de
aprendizaje no derivaban de déficits cognitivos objetivables.
En todos los
casos se realizó una entrevista con los padres, se evaluó el nivel intelectual
mediante el WISC-R o el Test de Matrices Progresivas de Raven y se administró
el test de Rorschach para acabar de perfilar el diagnóstico.
Todos los protocolos de Rorschach fueron codificados según el Sistema Comprehensivo de Exner. Las variables de Rorschach analizadas correspondieron a los Clusters de Interpretación del Resumen Estructural, propuestos por Exner (1994), tal como vemos en la Tabla 2.
Los análisis
estadísticos sobre las puntuaciones de los sujetos se realizaron con el paquete
SPSS para Windows.
a)
Análisis evolutivo
Basándonos
en las tablas por edades realizamos dos comparaciones: por una parte, comparamos
nuestra muestra con los datos ofrecidos por Exner en 1994, correspondiente a
datos de población norteamericana y por otra, los comparamos con los datos que
Danilo presentó este mismo año en el congreso de Filadelfia, correspondiendo a
una muestra portuguesa, que consideramos puede ser más próxima culturalmente a
nuestros datos.
En
las siguientes tablas podemos ver las principales diferencias que se establecen
con respecto a la muestra proporcionada por Exner, diferenciando entre la
muestra total (n = 50), la muestra conjunta de Mercedes y Pilar (n = 27) y la
muestra de Vera (n = 23).
Tabla 3. Comparación de la
muestra normativa de Exner con nuestra muestra total
Tabla 4. Comparación de la muestra normativa de Exner con la muestra conjunta de Mercedes y Pilar
Tabla 5. Comparación de la muestra normativa de Exner con la muestra de Vera
En
este análisis evolutivo hemos podido comprobar la presencia o ausencia de los
indicadores que según la literatura consultada son característicos de sujetos
con dificultades de aprendizaje. Los datos encontrados pueden consultarse en la
tabla 6.
Tabla 6. Presencia de
indicadores en comparación con la muestra de Exner
Respecto
a la muestra de Danilo, teniendo en cuenta los grupos de edad que corresponden a
nuestra muestra, es decir, los niños de 8, 9 y 10 años, se observan también
algunas diferencias, tal como vemos en las tablas que ofrecemos a continuación.
Tabla 7. Comparación de la
muestra normativa de Danilo con nuestra muestra total
Tabla 8. Comparación de la
muestra normativa de Danilo con la muestra conjunta de Mercedes y Pilar
Tabla 9. Comparación de la muestra normativa de Danilo con la muestra de Vera
En
referencia a la presencia de los indicadores que tal como comentábamos en la
revisión de la literatura sobre dificultades de aprendizaje, se encuentran en
sujetos con este tipo de trastornos, la comparación con los datos de Danilo nos
lleva a los resultados que ofrecemos en la Tabla 10.
Tabla 10. Presencia de indicadores en comparación con la muestra de Danilo
b)
Análisis de las diferencias en función del nivel socio-económico, de la edad
y del sexo
Dado
que las variables del Rorschach analizadas no seguían las leyes estadísticas
de la normalidad, como se puso de manifiesto al analizar la kurtosis y la
asimetría, y que el número de sujetos en cada uno de los grupos era inferior a
30, decidimos utilizar pruebas no
paramétricas.
En
primer lugar analizamos la presencia de diferencias entre los tres grupos de
sujetos, correspondientes a diferentes niveles socio-económicos (prueba no
paramétrica de Kruskal-Wallis). Los resultados evidenciaron la existencia de múltiples
diferencias significativas, que apuntan, tal como vemos en la Tabla 11, a un
empobrecimiento de los protocolos en los grupos de peor nivel socio-económico.
Tabla
11. Diferencias significativas entre las tres muestras (V.C., P.A. y M.P.)
Este análisis se complementó con la
realización de comparaciones dos a dos (prueba no paramétrica U de
Mann-Whitney), con objeto de determinar entre qué grupos se encontraban estas
diferencias. Los resultados nos permitieron comprobar que la tendencia a un
mayor enriquecimiento del grupo de nivel socio-económico alto se mantenía.
Las mayores diferencias se observaron en
la comparación del grupo de nivel socio-económico alto (VC) con los otros dos
(Tablas 12 y 13), mientras que entre el grupo de nivel socio-económico medio y
el de nivel bajo se observaban pocas diferencias (Tabla 14).
En función de estos resultados, que
indican que podemos considerar como equivalentes los grupos de nivel socio-económico
medio y bajo, decidimos efectuar de nuevo la comparación entre el grupo de
nivel alto, compuesto por 23 sujetos, y un único grupo de nivel medio-bajo,
compuesto por 27 sujetos.
Las diferencias observadas entre los
tres grupos se mantenían, en el sentido de un enriquecimiento evidente del
grupo de nivel socio-económico alto, tal como podemos observar en la Tabla 15.
Complementamos este análisis con una
comparación entre los cinco grupos de edad (Kruskal-Wallis), constatándose tan
sólo la existencia de diferencias en 7 variables, tal como vemos en la Tabla
16.
Tabla 16. Diferencias significativas entre los cinco grupos de edad
Por último, analizamos la existencia de
diferencias entre niños y niñas (U de Mann-Whitney), sin que apareciesen
diferencias significativas en función del sexo.
Siguiendo
el orden en que presentamos los resultados, comentaremos en primer lugar los
datos derivados del análisis evolutivo en referencia a la presencia de los
indicadores que la literatura consultada sobre el tema considera característicos
de los sujetos con dificultades de aprendizaje.
Comparando
nuestra muestra total con la de Exner (Tabla 6), observamos que en todas las
edades se evidencia poca precisión perceptual (X+% por debajo y X-% por encima
de la media).
Si
diferenciamos entre niveles socio-económicos, se pone de manifiesto que en las
muestras correspondientes a niveles
medio y bajo existe una peor precisión perceptual (X+% bajo y X-% alto), una
mayor rigidez (L elevado), tendencia al oposicionismo (S elevado), menor
tolerancia al estrés (Puntuación D en negativo) y déficits en la comprensión
de los demás (H pura baja).
En determinados grupos de edad, concretamente a partir de los 9 años, se añade una baja responsividad emocional (Afr abajo) y menores niveles de autoestima (índice de egocentrismo bajo).
En
nuestra muestra de nivel socio-económico alto (muestra de V.C.), se repiten
estas mismas tendencias, observándose también esta menor precisión
perceptual, que ya comentábamos al hablar de la muestra total (X+% bajo, X-%
alto) y una autoestima baja (índice de egocentrismo bajo). Además en
determinados grupos de edad se observa una mayor tendencia al oposicionismo (S
elevada) y una baja responsividad emocional (Afr bajo).
En
esta comparación con la muestra de Exner hemos podido detectar ciertos datos
que parecen ser contradictorios con lo que sería “esperable” según estos
indicadores característicos de las dificultades de aprendizaje:
a)
en nuestra muestra nos encontramos con una mayor productividad (el número
de respuestas es superior al de la muestra de Exner)
b)
aparece una tendencia al detalle (Dd mayor a la media), cuando los
indicadores señalados en la literatura hacían referencia a una tendencia a la
globalización en la percepción (esta tendencia al detalle se corrobora con los
datos referentes a las diferencias entre grupos de edad en el resumen
estructural, en el que encontrábamos que a mayor edad, más respuestas de
detalle no frecuente)
Si
comparamos nuestra muestra con la de Danilo, podemos observar (Tabla 12)
que en la muestra conjunta de
niveles socio-económicos medio y bajo, tan sólo vemos poca precisión
perceptual (X-% por encima de la media) y déficits en la comprensión de los
demás (pocas respuestas de H pura), en el grupo de 8 años.
En
la muestra total, y concretamente para los grupos de 8 y 9 años, se observa que
el D ajustado está en menos, aunque los valores obtenidos están próximos a la
media (Tabla 10) y, por tanto, no podemos concluir que este dato nos indique
claramente una menor tolerancia al estrés.
En
base a esta comparación, encontramos asimismo ciertos datos contradictorios, en
referencia a los indicadores de las dificultades de aprendizaje:
a)
en nuestra muestra la tendencia es que FM + m es superior a la Suma de SH
b)
existe una tendencia a tener el Zd en positivo
Si tenemos en cuenta las dos comparaciones efectuadas (Tabla 6 vs Tabla 10), encontramos los siguientes datos comunes en cuanto a los indicadores de las dificultades de aprendizaje:
a)
Poca precisión perceptual (X-% elevado)
b)
Menor tolerancia al estrés (D ajustado en menos)
c)
Suma de
sombreado inferior a la de FM + m.
Las
diferencias entre las comparaciones efectuadas con estas dos muestras normativas
podrían estar indicando la presencia de influencias culturales, aspecto este
que abre el camino a nuevas investigaciones en el sentido de determinar en qué
variables concretas del protocolo de Rorschach pueden manifestarse estas
discrepancias culturales.
Nuestros resultados destacan asimismo la presencia de ciertos indicadores que no aparecen en la literatura revisada y que sería de interés continuar estudiando, como es el caso de la Zf baja, del EA o del es bajo, o del alto número de MOR. Estos datos podrían también indicarnos qué variables en la estructura cognitiva y emocional de estos sujetos subyacen a sus dificultades de rendimiento.
A continuación
pasaremos a comentar las diferencias significativas que hemos encontrado en
relación con el nivel socio-económico, teniendo en cuenta los clusters
propuestos por el Sistema Comprehensivo de Exner.
En el procesamiento
de la información, encontramos una mayor tendencia a la rigidez y a la
simplificación de las percepciones, con mayor economía en las respuestas
cuanto menor es el nivel socioeconómico (Lambda alto y DQo elevado). En el
nivel socioeconómico bajo parece haber una pérdida de las visiones de conjunto
o de la eficiencia práctica, mermándose la calidad en la forma de enfocar los
problemas (Dd alto).
Es de destacar, en referencia a este cluster, que al aumentar el nivel socioeconómico los niños oscilan entre una capacidad elevada de síntesis (DQ+) y un registro superficial, vago, poco comprometido, rápido y más infantil (DQv).
En la mediación cognitiva, volvemos a encontrar una mayor rigidez en niveles socioeconómicos más desfavorecidos (Lambda alto), así como una menor precisión perceptual en estos niveles (X-% elevado, X+% alto). En cambio, en los niveles socioeconómicos más elevados, las respuestas acostumbran a ser más convencionales (R negativas escasas).
En referencia a la ideación, encontramos una mayor definición del estilo vivencial en el grupo de nivel socioeconómico alto, sea éste extratensivo o introversivo, así como una mayor rigidez caracterial (EB per alto). En este mismo grupo existe un mayor número de estímulos o disparadores internos de tensión, sobrecarga interna que puede interferir en los procesos de atención y en el curso del pensamiento deliberado (es alto). Esta sobrecarga puede darse a un nivel ideativo (ideación periférica aumentada, FM + m alta) o bien a nivel emocional, con la aparición de sentimientos de indefensión y desvalimiento (Y aumentada), así como una mayor necesidad de cercanía y contacto emocional (T elevada).
En el nivel
socioeconómico alto encontramos asimismo un mayor uso del pensamiento
deliberado, mayor proyección, actividad de demora de la descarga y actividad
ideacional deliberada (M alto), una tendencia a neutralizar el efecto que
producen las emociones utilizando los procesos cognitivos (Indice de
Intelectualización alto), así como un mayor tono pesimista (MOR elevada).
Es de destacar que la ideación es más personal en los extremos de la muestra, es decir, en los grupos de nivel socioeconómico alto y bajo (MQu alto). En este último grupo encontramos asimismo mayor trastorno en el pensamiento (Suma de Fenómenos Especiales elevada).
Respecto al cluster de los afectos, es de destacar que, tal como comentábamos en el apartado de la ideación, los estilos vivenciales están más definidos en el nivel socioeconómico alto, apareciendo en este grupo una mayor presencia de necesidad de contacto emocional y sentimientos de indefensión. Estos niños se caracterizan asimismo por presentar un mayor registro de los afectos (FC: CF y C elevado), a diferencia de lo que sucede en el nivel socioeconómico bajo, donde el control y manejo de la modulación afectiva es menor. En este nivel socioeconómico encontramos asimismo un aislamiento emocional destacable, relacionado con una menor responsividad emocional (Afr bajo).
En el nivel socioeconómico alto existe
una mayor complejidad (mayor número de Blends), así como un mayor registro de
una experiencia emocional confusa, ambivalente y generadora de sufrimiento (SH
alto).
En referencia a la autopercepción, podemos corroborar una disminución de la autoestima en el nivel socioeconómico bajo (Indice de Egocentrismo bajo), así como mayores conflictos relacionados con la identidad y la autoimagen (H pura bajo). En cambio, en el nivel socioeconómico elevado, tal como comentamos al hablar de la ideación, son superiores las visiones pesimistas de uno mismo y de su entornos (MOR elevada).
Respecto a las relaciones interpersonales observamos una menor percepción de la
agresividad y de actitudes positivas en el nivel socioeconómico bajo (AG y COP
bajos), así como mayor suspicacia en la percepción del entorno humano (Ad y (Hd
) elevados). En este mismo grupo aparece un menor interés en los demás (H pura
baja).
En cambio en el nivel socioeconómico alto a pesar de mostrar una mayor capacidad de establecer relaciones interpersonales (M alto), aparece un mayor aislamiento o retraimiento social (Aislamiento alto).
En referencia al control y tolerancia del estrés, en el nivel socioeconómico alto
destaca la presencia de un mayor número de recursos disponibles (EA elevado),
mientras que en los niveles socioeconómicos bajos existe una mayor
vulnerabilidad ante las dificultades (Estilo ambitendente evitativo,
caracterizado por un Lambda alto).
Volviendo al
análisis realizado sobre los resultados, podemos concluir que cuánto más bajo
es el nivel socio-económico, no sólo es menor la calidad de las operaciones
cognitivas, sino que también existe un estilo preferente de respuesta,
caracterizado por la tendencia a restringir o simplificar los campos estimulares
que son percibidos como complejos o ambiguos.
En
cambio, en
los sujetos de nivel socio-económico alto parece tener más peso en el fracaso
del rendimiento la sobrecarga interna, ya sea de tipo ideativo o de tipo
emocional.
Podemos
plantear, por tanto, que en este nivel socio-económico existe una mayor
registro de tensiones internas y que posiblemente en el nivel socio-económico
bajo esta sobrecarga está más actuada. Tampoco debemos obviar que el Lambda es
mayor cuánto menor es el nivel socio-económico, lo que implica una mayor
disociación.
Todos estos
resultados apuntan a la posibilidad de que la expresión de las dificultades de
aprendizaje sea diferente en función del ambiente socio-económico en el que el
sujeto se ubica.