BUTLLETÍ DE LA SCRIMP
Núm. 36
Juny 2001
Versión para Internet
La primera conferéncia, que porta precisament el mateix títol, correspon a
la nostra presidenta, la Dra. Vera Campo.
Després vindrán els articles d’Enrique de la Lama,
en la mateixa taula i, finalment, la resta d'articles d'aquest Butlletí.
-
La insuportable necessitat
del
-
La insoportable necesidad del
psico-diagnóstico
clínico
I.
¿Hegemonía o diálogo interprofesional?
II. Investigación y Diagnóstico en Psicología Clínica
-
El vincle en la relació de violència domèstica
-
Psicoterapia de grupo para mujeres
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Recerca
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Conversaciones,
esta vez Lucy dialoga con Nouhad Dow
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Notícies
A raíz del último acto de celebración del 25 aniversario de la fundación de la Escuela realizado conjuntamente con el COPC, sobre el tema "La insoportable necesidad del diagnóstico psicológico", V. Campo introdujo la Mesa Redonda centrándose en aspectos de la formación del psicólogo que utiliza tests en su trabajo psicodiagnóstico. Solamente uno de los participantes invitados presentó su contribución escrita, !y nada menos que en dos versiones!, Enrique de La Lama, que sólo leyó la que se refiere a la investigación. Sin embargo, la primera que había escrito nos pareció tan merecedora de aplauso -o más- que la allí presentada y por lo tanto nos complace publicar ambas.
Hace ahora 25 años que se fundó la Escuela de Rorschach y Métodos
Proyectivos de Barcelona que depende de la Sociedad Catalana del Rorschach y Métodos
Proyectivos. Sus objetivos se centraron y se siguen centrando en dar formación
clínica-dinámica de post-grado a psicólogos interesados en el campo clínico
por medio de los tests proyectivos y otros métodos de observación, principales
instrumentos del psicólogo clínico, además de la entrevista, interesado en
entender a otra persona, el o la paciente.
¿Y por qué los tests, aparte de la entrevista, son los instrumentos
principales? Porque, según Karl Menninger, eminente psiquiatra, y cito: "Nuestra
experiencia nos ha demostrado infinidad de veces que los resultados obtenidos
con los tests psicológicos conducen al descubrimiento de condiciones patológicas
más -o menos- graves que las observaciones clínicas hacían
sospechar...considero que la práctica de la psiquiatría sin la ayuda de los
modernos tests psicológicos es tan anticuada y fuera de lugar como lo sería la
práctica de la ortopedia sin la ayuda de los rayos X."
Así, pueden ayudar en el diagnóstico diferencial con una mejor comprensión
de los pacientes, proponer, planificar y evaluar tipos de tratamientos,
especialmente a través del seguimiento, decidir una orientación vocacional,
guiar la rehabilitación social, determinar una selección de personal, y en el
amplio campo del desarrollo de las relaciones interpersonales, detectar errores
o fallos en la evolución infantil y juvenil, asistir en los conflictos de
pareja y familiares, aclarar dudas en el ámbito forense, etc., etc. Y, sobre
todo, investigar, tanto los propios instrumentos como la enorme y sutil gama de
las complejidades psíquicas individuales.
De acuerdo con Rapaport, el conocido psicoanalista: "puesto que los métodos
clínicos obtienen una muestra de la conducta, que es amplia pero no sistemática,
y dado que los procedimientos de tests obtienen una muestra estrecha pero sistemática,
la práctica clínica sólida siempre utilizará a ambos, cada una para
compensar las desventajas del otro". Tampoco hay que olvidar que los tests
son como atajos en la investigación de la personalidad ya que rápidamente
ofrecen información valiosa acerca del funcionamiento de un sujeto, sus
defensas, su mundo interno y relacional, sus puntos flojos y fuertes, lo que es
situacional y más duradero en la estructura de la personalidad. En este sentido
son económicos dado que en pocas horas los resultados suelen ser de gran
riqueza.
Hoy por hoy la salud mental se halla organizada alrededor de tres orientaciones
contrastantes y a menudo en conflicto: 1) la biomédica kraepeliniana, 2) la
psicológica freudiana centrada en el individuo, y 3) la psicosocial. Estas
orientaciones determinan no solamente cómo es concebido el trastornos psicológico,
sino cómo debe ser estudiado y tratado. En general, este desarrollo de enfoques
y orientaciones ha conducido a una enorme ampliación del campo antes
circunscrito a lo demente o insano, cambiando el énfasis desde la enfermedad psíquica
hasta la salud mental y la problemática humanas, de la patología hacia la
normalidad.
Por ejemplo, el Profesor Sheldon Korchin de la Universidad de California,
critica el modelo médico de la enfermedad mental porque acentúa implícita y
explícitamente los factores biológicos antes que los psicológicos o sociales.
Esto es, "si tengo una enfermedad algo debe andar mal en mi cuerpo,
operadme o dadme remedios y me curaré" o, "¿si estoy enfermo
de qué sirve estar sentado aquí y sólo hablar?". Ese modelo médico
tiende a fomentar la visión del paciente como recipiente pasivo de los cuidados
del experto, cuando la psicoterapia y también el psicodiagnóstico no son
posibles sin la colaboración activa de un PAR, el paciente. Asimismo dirige la
atención a la búsqueda de etiologías, terapias y pronósticos específicos y
de nuevo siguiendo a Korchin: "En mi opinión la buena práctica clínica
requiere una clara descripción y comprensión de la condición del
paciente". El diagnóstico exclusivamente psiquiátrico a diferencia
del psicológico crea el peligro de la rotulación y en muchas ocasiones el
estigma, los tests no rotulan, describen. Además, puede tender a subrayar los
temas patológicos y a dejar de lado la fortaleza y los recursos eficientes en
el desarrollo de la personalidad.
Aclarados algunos puntos de vista sobre enfermedad y salud mental y el anterior
punto de vista acerca de la utilidad y necesidad de los tests psicológicos, ¿qué
decir sobre la formación del psicólogo clínico que va a utilizar estas
herramientas? Teniendo en cuenta que representan unos medios-puentes para entrar
en contacto -tan delicado, complejo y comprometido- con el mundo del paciente, o
sea de la persona con problemas psíquicos que no logra resolverlos sólo y que
necesita-pide orientación y ayuda, por lo general muy rápida y en poco tiempo
permiten conocer esos problemas y los modos habituales cognitivos, emotivos e
interpersonales del consultante para manejarse consigo y con el entorno.
Actualmente y dada la orientación mayoritariamente cognitivista o conductista o
experimental-estadística de la formación universitaria en este país, se
vuelve aún más importante una formación en la cual estas bases puedan
integrarse-complementarse con una orientación dinámica en la cual la persona
es vista como una totalidad individual, idiosincrática y no solamente nomotética-estadística
o clasificada únicamente en base a la conducta externa (DSM-IV). Y son los
tests proyectivos, en particular el Rorschach, que permiten acceder al mundo
interno de la persona, y por ende al color del cristal con el que cada individuo
percibe la realidad.
En este sentido es esencial que la formación, aparte de la instrucción en la
administración e interpretación de las pruebas, abarque mucha más información:
conceptos de salud y enfermedad mental, de psicopatología y neuropsicología,
de la evolución psicológica y dinámica infantil, adolescente, adulta y de la
tercera edad, de problemas en el aprendizaje escolar, vínculos con padres y
educadores, orientación vocacional, relación con la justicia, la selección de
personal, etc., etc. Sobre todo y siempre con discreción y respeto hacia la
persona que nos trae sus conflictos, que intentaremos "psicodiagnosticar",
esto es, describir y comprender sabiendo escuchar a través de nuestros
instrumentos, el sufrimiento mental que los aqueja y pudiendo así orientarlos
hacia soluciones y realidades nuevas, tanto internas como externas.
Y para acabar, parece probable que progresivamente el hombre necesitará cada
vez más de la ayuda del psicólogo. En la evolución de la sociedad, la tensión,
la angustia, la vida urbana, los problemas económicos y personales se hacen
cada vez más frecuentes. Es entonces que la psicología clínica puede ayudar
al individuo a conocer su personalidad -y en esto los tests son tan
especialmente útiles- y enfrentarse con su realidad.
Vera Campo
Enrique
de la Lama López-Areal,
Psicólogo
y psicoterapeuta (F.V.B.). Licenciado en Derecho
Las dos partes de este escrito fueron
pensadas como contribución a la mesa redonda convocada por la Sociedad
Rorschach y el Colegio de Psicólogos bajo el lema que sirve de título general.
La parte I fue escrita inicialmente como única. Luego, sólo la II
fue leída en aquel acto. Ahora se editan juntas porque resultan
complementarias.]
I.
¿Hegemonía o diálogo interprofesional?
La
necesidad del psico-diagnóstico clínico es insoportable para algunos,
pero para los psicólogos clínicos es imprescindible. Partiendo de categorías
diagnósticas ateoréticas, basadas en la indiscutible eficacia empírica
de la acción química de los psicofármacos para modificar síntomas, no
puede fundamentarse una correcta indicación de psicoterapia. Habrá que partir
de otro lado.
Los
fenómenos psíquicos son expresiones de un sujeto personal. Es cierto que a
veces tales expresiones se hacen necesarias como consecuencia de una enfermedad
y están determinadas por ella. Pero: si un hecho cualquiera es meramente síntoma
de una enfermedad no constituye fenómeno psíquico, o expresión de un sujeto
personal, sino manifestación de la enfermedad misma. Dicho de otro modo: Cuando
el sujeto (lo sub-yacente) es enfermedad,
los síntomas y signos son sus predicados. Cuando una
persona (hállese o no enferma) se expresa en nuestra consulta, estamos ante fenómenos
psíquicos de los que es subjectum (sub-yacente o hipo-keimenon)
nuestro interlocutor consultante. En el síntoma se manifiesta la enfermedad, no
se expresa la persona. El delirar o alucinar son síntomas de la enfermedad, lo
delirado o alucinado son expresiones de la biografía y vicisitudes relacionales
del consultante. El psicólogo clínico puede interpretar ambas cosas, aunque a
diferente nivel hermenéutico: Con intervenciones aclaradoras el psicólogo
puede ayudar tanto a evidenciar la constelación de circunstancias en las que se
“dispara” el síntoma delirante, como a mostrar relaciones entre el
contenido delirado y la biografía individual o los sufrimientos e
intencionalidades del consultante en las circunstancias en las que deliró lo
delirado.
Si
los psicólogos clínicos no aprendemos a practicar el psicodiagnóstico con técnicas
exploratorias y categorías conceptuales propias, nunca podrá considerársenos
legitimados para práctica asistencial alguna. Si en cambio tenemos nuestros
propios criterios y categorías diagnósticos, nadie podrá impedir que los
apliquemos y que recurramos a técnicas mediante
las cuales atender adecuadamente a lo que de personal y específicamente
psicológico haya en la situación clínica. Sólo dotados de lenguaje y
conceptualización propios podremos dialogar con quienes nos consulten y también
con otros profesionales, participar en programas de investigación y colaborar
en estrategias terapéuticas complementarias, tanto con médicos como con otros
agentes de salud o expertos en patologías. Pero si no disponemos de medios
específicos nunca seremos interlocutores sino sólo comparsas.
“Diagnosticar” es una actividad que, aunque designada con un término polisémico,
nadie niega que puedan realizar los técnicos informáticos o de televisión,
los auditores económicos, los planificadores de la producción y de la economía
o la industria y los servicios. ¡Ya es curioso que haya quien opine que los
psicólogos deberíamos limitarnos sólo a prestar nuestras técnicas de medida
para los diagnósticos que hagan los médicos!. Eso también deberemos hacerlo,
sin duda, pero no sólo eso. ¿Por qué dudar de que podamos diagnosticar
precisamente los psicólogos?¿Sólo porque efectivamente lo hacemos y el coto
privado de caza está más próximo que el del técnico en pantallas informáticas?.
¡Qué perspicacia, señores: agradecemos el desenmascaramiento!. Pero no nos
engañemos: Sólo seremos interlocutores si tenemos lenguaje propio y si
hay algo específico que podamos legítimamente ofrecer al diálogo. En
tanto no hubiere aportación específica tampoco habría diálogo
interprofesional, y sería una lástima.
Hace
ya 2.300 años Epicuro llamó therapèia
tés psikés , en su corriente lengua griega, al diálogo ético (diálogo
sobre costumbres) que ayudaba a soportar (sub-fero, sufrir) la vida
en calma. No toda atención al dolor de vivir es medicina, ni es lo mismo
aliviarlo que darle un sentido y aprender a llevarlo encima (so-portarlo). La
actividad dialógica pertenece, histórica y eto-lógicamente, a toda la
humanidad, y hoy día, de manera específica, el diálogo psicoterápico
pertenece a quienes sepan acreditar que se formaron para practicarlo legítimamente.
De los que lo practiquen, unos serán médicos, otros psicólogos o tal vez
asistentes sociales si se han formado para ello.
Cuando
Aristófanes, un comediógrafo o escritor griego de comedias, representa en
“Las Nubes” a Sócrates suspendido de un cesto sobre la escena, desde donde
el sabio filósofo escucha, dialoga e imparte saludables inquietudes a los
conciudadanos dolientes que le consultan y yacen reclinados en un diván o
triclinium para poder emitir más cómodamente sus quejas, lo que el autor de la
obra teatral realiza es una burla, es cierto; pero el escarnio no va dirigido
contra la medicina o la sofística “científica” de la época, no; sino
contra los incómodos dialogadores éticos del momento, que eran los
psicoterapeutas de la ciudadanía trastornada por guerras y cambios políticos
y culturales que resultaban muy desconcertantes, aunque en
aquellas turbulentas circunstancias se mantuviera intacto, desde varias
decenas o tal vez centenas de milenios antes, el programa biológico y el
substrato genético de los ciudadanos.
Y
¿qué está pasando hoy día ?. Algo muy curioso en tiempos también
turbulentos: Primero se nos impone, o se nos intenta imponer a los psicólogos,
el uso de una clasificación de enfermedades mentales que en lo posible
se quiere ateorética, porque está basada en la descripción de síntomas
y en la eficacia empírica de la respuesta de esos síntomas a la acción
psicofarmacológica; y luego, cuando ya hemos caído en el cepo de creer que
nuestros modelos de comprensión e intervención son, y sólo pueden ser,
médicos, y que debemos hacer lo que los médicos nos manden, entonces se nos
acusa de usurpadores o intrusistas, porque hacemos lo que deberían hacer ellos.
Pues bien: sépase que toda “psico-cura” o atención psíquica
o psico-terapia empieza por un psicodiagnóstico y que los psicólogos
clínicos debemos hacerlo con nuestra axiología y conceptualización propias. Y
desde luego tenemos nuestros propios medios para ello. Decidámonos a
aceptar y defender la insoportable, para unos, e imprescindible, para
nosotros, necesidad del psico-diagnóstico clínico.
Pero
no nos limitemos a caer en la
trampa de creer que se trata sólo de una cuestión de mercado, a saber:
“No hay sitio para todos: unos u otros dejarán de hacer psicoterapias”.
Eso es una simplificación de quienes, creyendo llevarse el gato al agua,
perciben sólo el árbol que no les deja ver el bosque y dejan que se les vea el
plumero. Unos y otros seguiremos haciendo psicoterapias muy diferentes,
pero la cuestión que nos importa es mucho más amplia, y la resumo en sólo
seis puntos:
1) Nosotros, los psicólogos, nos hemos formado y hemos de seguir formándonos
como psicodiagnosticadores y
psicoterapeutas mediante técnicas que nos son propias y que no derivan de las
neurociencias ni de los conocimientos sobre programas biológicos, aunque deban
relacionarse con ellos. Nadie ignora hoy las condiciones biológicas de
posibilidad de lo psíquico y lo mental, que también lo son de la alfarería,
de la creación literaria y musical, de las creencias y convicciones, e incluso
de las mismísimas neurociencias. Ningún producto humano es exento o
absoluto, al margen de la
biología humana.
2) Nosotros los psicólogos hemos de consolidar y desarrollar nuestras
propias técnicas para el psico-diagnóstico clínico e instrumental,
basadas en categorías operativas que no pertenecen a la medicina, sin
perjuicio de que los médicos puedan formarse, también, eventualmente en ellas
y sin perjuicio de que unos y otros tendamos puentes de indudable
utilidad común, pero sobre todo de utilidad para ayudar a nuestros
consultantes.
3) Quien dijere que los psicólogos no tenemos por qué formar psico-diagnosticadores
o que no deberíamos usar nuestros propios criterios
y técnicas de diagnóstico e intervención (tal como hacen los
economistas, auditores y técnicos de televisión) está defendiendo estrategias
mercantiles y atentando contra los intereses no meramente mercantiles
de la humanidad. Lo que nunca haremos es usar en exclusiva clasificaciones o
técnicas estrictamente médicas, sin formarnos en medicina.
4) Que recíprocamente nos
definamos ámbitos diferenciados de conceptualización e intervención, puede
responder legítimamente a intereses meramente mercantiles, pero no sólo a ese
tipo de intereses sino también a otros: Los psicólogos podemos tener además,
y creo que los médicos y otras profesiones asistenciales también deben
tenerlos, intereses ligados al ejercicio de nuestra profesión que son de
orden moral, ético, eto-lógico: basados en principios y
consideraciones acerca del ser humano como animal
social, capaz de desarrollar el sentido de autonomía y
responsabilidad por las decisiones. Y esto no es un problema de “opinión”
sino de “actitud”: Queremos tratar a los consultantes como si fueran
sujetos capaces de alguna participación activa y responsable, y no como
meros objetos, y eso aunque tengan un cerebro muy parecido al de los monos sin
tener que ser precisamente Tarzán-El-Rey.
5) Los psicólogos clínicos estamos interesados en el desarrollo de
la autonomía propia y también de la ajena, y si bien no intentaremos
limitar o privar a nuestros “consultantes” del alivio sintomático que los médicos
proporcionan a sus “pacientes”, sí intentaremos promover en los humanos que
nos consulten (nada pacientes, bien agentes) el desarrollo de aquellos recursos
autónomos que puedan depender de ellos mismos, y que la química sólo
puede liberar o posibilitar, allanando obstáculos biológicos que de otro modo
serían insalvables impedimentos. La enfermedad física de D. Quijote dio
autonomía y responsabilidad, es decir: curó mentalmente a Alonso
Quijano el Bueno. Los psicólogos consideramos importante esta distinción.
Nuestras epistemologías y nuestras praxis son diferentes.
6) Miente, o no nos conoce, quien dijere que los psicólogos estamos
contra la medicación: ¡Por favor, si hasta los hay reivindicando, erróneamente
a mi juicio, el derecho a medicar!. Los psicólogos estamos a favor de
nuestra especificidad epistemológica, teórica y práctica.
II. Investigación y Diagnóstico en Psicología Clínica
¿Uds.
saben que está de moda basarlo todo en la evidencia?. Pues bien: Tenemos ahora
la evidencia de asistir a este acto. Pero para
poder tener, además, la evidencia de que nos escuchamos habrá que
recurrir a valorar signos e indicios o a diseñar algún experimento y hacer
alguna interpretación de los resultados que se obtengan. La interpretación que
hagamos podrá ser acerca del grado de interés que este acto suscita, acerca de
la megafonía de la sala o acerca del estado mental en que nos encontramos. Si
en este momento sonara muy cerca de nosotros la explosión de una bomba, o una
potente sirena, podríamos
conjeturar, aun sin certeza alguna, que nuestros intereses se orientarían en
dirección a ese poderoso estímulo. No afirmaríamos en cambio que “si
explota una bomba o suena una sirena cerca queda determinado o determinativamente
fijado que perdamos interés por nuestra comunicación”. Si nos halláramos en un ambiente catastrófico, el enunciado
anterior tendría mayor consistencia. Si se tratara, en cambio, de un
experimento controlado y no de una verdadera explosión o sirena, los resultados
variarían según que hubiera o no información previa acerca de la realización
del experimento. La respuesta sin alarma de los que estuvieran “en el ajo”
también influiría, sin naturalidad, en la respuesta del resto. La simulación
de alarma por parte de un grupo preparado de “actores experimentales” abriría
nuevas paradojas en los resultados: algunos “oyentes” reaccionarían a la
sobre-actuación experimental sintiéndose sobre-alarmados, otros podrían
mostrarse perplejos, otros excesivamente tranquilos.
Como Uds. “ven” podemos basarnos ahora en
la “evidencia” de que los humanos interpretamos siempre. De todos modos
deberemos esforzarnos en diferenciar lo que serían interpretaciones oportunas o
inoportunas, adecuadas o inadecuadas a un determinado fin, contextualizadas y
coherentes o descontextualizadas e incoherentes, etc.. En todo caso debería
exigirse que explicitáramos lo que en general entendemos por oportunidad
y adecuación, fin , contexto y coherencia; y también debería exigírsenos que definiéramos en particular (es
decir, en cada caso), a qué contexto nos estamos refiriendo y con
respecto a qué referente buscamos coherencia: No sólo con qué concepto o
criterio operamos en general, sino también cómo queda concretado
(o sea: operativamente de-limitado) ese criterio en cada caso.
Así que lo de “basado en la evidencia”,
sin más aclaraciones acerca de qué se entiende por evidencia y de cuál es la
evidencia que quiere tomarse en cuenta, no significa por sí mismo nada de nada.
Es una expresión, sin duda, pero no contiene valor cognitivo: está vacía. En
realidad ya todo el mundo sabe, y afortunadamente empieza a decirse, que lo de “basado
en la evidencia” es una mala traducción del inglés y que lo que
quiere decirse es “basado en pruebas” o “empíricamente fundamentado”.
Aclarado esto, conviene añadir que la moda de basar en pruebas es ideológica y
sumamente peligrosa, y que carece por completo de justificación en el ámbito
de la psicología clínica aplicada. Porque lo que la evidencia muestra es que
la mera atención sintomática (que sí que está basada en pruebas) a los
sufrimientos psicológicos de las personas humanas no satisface la demanda real
de quienes piden asistencia en S.M.. Está empíricamente probado, por ejemplo,
que basándose en la indudable y elevadísima eficacia de la acción psico-farmacológica
no puede ni debe indicarse una psicoterapia. La psicología es una hermenéutica
y las evidencias de las que parte son, como las llamó Wittgenstein,
“evidencias imponderables”.
Si se quiere reducir la extensión de lo
imponderable en psicología (o sea: si se quiere medir y ponderar, en psicología ;
si se quiere controlar variables psíquicas, si se quiere obtener
evidencias empíricas, en psicología ; si se quiere hacer investigación y
probar hipótesis, o falsarlas, en psicología) habrá que recurrir al uso de
instrumentos precisamente psicológicos; habrá que recurrir a conceptos y
categorías que hagan imprescindible el insoportable psico-diagnóstico clínico,
instrumentalizado con técnicas que proceden de la psicología experimental y
los tests, pero también de la observación empírica, de las teorías de la
comunicación y juegos del lenguaje, del constructivismo autónomo de nuestras
prácticas clínicas como psicólogos; pero más aún, como humanos, también
tendremos que recurrir a las tradiciones hermenéuticas de nuestra eto-logía
filogenética de “homo sapiens sapiens”, el único animal
hermenéutico conocido. La palabra hermenéutica no
significa “fabricación de teorías gratuitas” sino exposición y explicación.
Siempre habrá que recurrir a la mejor hermenéutica, tanto para
restablecer y desvelar el valor de ciertas claridades tapadas,
que a veces lo son de siempre, como para ir renunciando a las inevitables
tapaderas con que históricamente se arreglan y sobreviven los humanos. Porque
no debemos olvidar, y vuelvo a referirme a Wittgenstein, que, además de que
haya cosas que no se pueden medir (por ejemplo todo lo que sean “evidencias
imponderables” o lo que Noam Chomski llama, en su programa minimalista,
los”aspectos performativos del lenguaje”) allí donde no es
importante (o no necesitamos) medir no medimos aunque medir sea posible. Si
no es necesario medir para hacer psicoterapia, no mediremos. En la práctica del
oficio, unas veces predominará la vía di levare, el descubrir, y
otras la di porre, el intentar e inventar. Técnicamente
nunca debería darse el imponer, que constituye malpraxis. En cuanto a
diagnosticar y medir, en psicología: ¿Cuándo es necesario y cuándo
conveniente?. Una propuesta: Puede convenir investigar en psicoterapia aunque no
sea necesario; es necesario diagnosticar en psicología aunque tenga
inconvenientes; es imprescindible usar instrumentos de medida para poder
investigar en psicología y psicoterapia, cualesquiera que sean las opiniones y
las actitudes de los profesionales.
Para hacer investigación acorde con los
postulados de las ciencias naturales es, sin discusión, necesario medir. Si
queremos investigar, tenemos que ponderar, definir, delimitar, determinar
variables y medirlas. Pero también pueden y deben emprenderse, además, investigaciones
no científicas que buscan la ponderación y consistencia de los
conocimientos por otros medios, cual es el caso de la exégesis estética y de
la misma filosofía. Nadie negará consistencia al conocimiento filosófico, plástico,
musical o literario y artístico en general, por ejemplo. Tampoco al
conocimiento jurídico, ético, económico o a la exégesis histórica y
documental. Y sin embargo nadie podrá deducir esta consistencia por los
procedimientos científico-naturales: es decir, por los medios de la física
matemática. Tras decenas de milenios de experiencia reiterada, está empíricamente
fundamentada la afirmación de que, pese a no ser conocimiento científico-natural,
los humanos no podemos prescindir de las construcciones conjeturales ni del
arte, de las que en definitiva procede y deriva la mismísima ciencia. No
vivimos científicamente, aunque la tecnología científica puede,
precisamente por eso, matarnos ahora mismo a todos, y ya está matando, en este
instante, a muchos miles de
millones en el tercer y cuarto mundos. Albert Einstein, después de construir la
bomba atómica, se fue del primer mundo diciendo que “la imaginación es más
importante que el conocimiento”. ¿Podemos creer que Einstein fue sincero
en este enunciado?. Por supuesto que nadie está obligado a creerle. Pero lo
dijo. Eso es empíricamente cierto. Y aunque creamos que lo dijo y le creamos a
él, considerándole sincero, no estamos obligados a obedecerle. Obedecer y
creer no son la misma cosa. Oído al parche, que no todos somos carolingios ni
el mundo es sólo “marca hispánica”. Obedecer tiene que ver con “poder”
o “dominio”. Creer, con “confianza”.
Y, para terminar de nuevo con Wittgenstein, no
debemos confundir opiniones con actitudes: Que adoptemos o no con
las personas humanas que nos consulten una actitud de respeto hacia su posible
capacidad de entender y decidir, ayudándoles a responsabilizarse de sus
malentendidos y a revisarlos si desean, no quiere decir que creamos en la
libertad, o que tengamos la opinión de que la libertad existe física y
materialmente (única forma, por otro lado, de existencia válidamente
constatable) sino que tenemos una actitud hacia los humanos consistente en
querer reconocerles la posible libertad de decidir, equivocarse, rectificar o
empecinarse. Claro que “las condiciones
de posibilidad” de todas estas y cualesquiera otras actitudes son
de naturaleza física, biológica. ¿Quién lo duda ?.
Si
Uds. deciden libremente intervenir en el coloquio, ocurrirá que, según lo que
nos oigamos decir unos a otros, podríamos llegar a tener la evidencia de que
nos hemos escuchado, o de que no nos explicamos bien, o de que no nos entendemos
o no nos interesan mutuamente nuestros puntos de vista. Ninguna de estas
posibles, u otras, evidencias sería una evidencia científica aunque sí serían,
todas, evidencias empíricas, ...si bien algunas de ellas, con todo, serían “imponderables”.
Todas ellas dependerían por igual de nuestra actitud hermenéutica,
porque sin interpretación, aquí y ahora no habría ni siquiera encuentro
comunicativo entre Uds. y nosotros. ¿Alguno de Uds. puede preferir ver aquí sólo
un grupo de homínidos evolucionados que coinciden en un lugar, con sus
programas biológicos puestos ? Es muy libre. Pero eso también es una
interpretación, muy respetable por cierto, que se atiene a los hechos físicos
sin involucrar para nada el nivel de la comunicación entre nosotros ¿Que si
Ud. fuera zapatero sólo tendría la actitud de ver zapatos ?. Pues entonces:
“Zapatero, a sus zapatos”. ¿Que esa actitud depende de su constitución orgánica,
de su dotación genética y de su neuro-fisiología cerebral ? ¡Claro!.
Pero sólo en último término. En un término o nivel más inmediato depende de
otras determinantes ambientales, socio-culturales y si se quiere ideológicas.
Cualquier otra actitud dependerá también de esos diferentes niveles.
Y
perdonen que ahora, y sólo ahora, les hable un momento de mí: No es que yo opine
que los humanos somos libres. Es que he decidido tomar esa actitud.
Aunque alguien afirme que decidir tomar esa actitud, que asumo
como mía, es una mera “ilusión óptica de mi cerebro” determinada genéticamente,
añadiré que la prefiero, aunque con mucho temor, a aquella otra ilusión,
también genéticamente determinada, que enuncia lo contrario. ¿Dirá alguien
que en realidad no la prefiero?. Suya es la carga de probarlo.
El vincle en la relació de violència domèstica
Presentació
Som un grup de treball
que forma part de la Comissió de Psicologia de la Dona del Col·legi Oficial de
Psicòlegs de Catalunya que, per la nostra inquietud i interès pel tema de la
violència domèstica, ens hem constituït com a grup d’investigació sobre
aquest tema. Profunditzant, centrem el nostre interès en el vincle que s’estableix
en la relació de parella, en la que totes dues parts, d’alguna manera, estan
participant. Ens centrem en la parella i en quins components psicològics actuen
en la relació.
Partim de la
importància de tenir en compte els diferents marcs teòrics: la psicoanàlisi,
la psicologia humanista, sistèmica, cognitiva… i també valorem els
enfocaments d’investigació sobre la perspectiva del gènere. Les dones que
formem el grup partim d’alguns d’aquests models, intentem establir nexes
comuns compartint la informació teòrica de la que disposem.
Les components del grup
treballem a nivell individual i/o grupal amb dones que pateixen violència física,
psicològica i sexual.
El nostre projecte de
treball es concreta en la comprensió de la problemàtica de la violència des
de la teoria i la pràctica. Ens centrem en la relació buscant els antecedents
individuals dels homes i de les dones, tenint en compte els aspectes familiars i
de com socialment es normatitza aquest tipus de relacions, entenen que individu
i societat van interrelacionats.
El nostre objectiu seria
per tant, deduir els indicadors
psicològics que es donen en la relació de violència, per poder comprendre i
ajudar a trencar aquest vincle destructiu, possibilitant poder establir altre
tipus de relacions basades en la reciprocitat i diferenciació.
Agraïm a la Societat
Catalana de Rorschach i Mètodes Projectius la possibilitat de compartir amb
vosaltres les nostres reflexions. Quan
Teresa Pont em va proposar aquesta sessió científica, vaig pensar que seria
interessant donar a conèixer el nostre projecte de treball utilitzant els mètodes
projectius. Pel meu coneixement, he
introduït el TAT (versió francesa), la passació del Rorschach no m’ha estat
possible per no disposar de suficients coneixements. Seria per
nosaltres important poder comptar amb el material del
Rorschach per ampliar aquesta
investigació.
Deixem oberta
la proposta a les persones que estiguin interessades en col·laborar en
aquest projecte.
Aquesta presentació
inclou l’experiència d’un grup de psicoteràpia, a càrrec de Mª Jesús
Soriano, per a dones que pateixen o han patit violència física-psicòlogica i/o
sexual, i encara que no presentarem el cas que es va oferir el dia de la Sessió
Científica, com ja us havíem avisat, si que reproduïm l’anàlisi del
protocol del TAT, a càrrec d’Imma Miró per a la gent que va ser present. Es
tracta en síntesi d’un cas de d’una dona que ha patit violència domèstica
i que està actualment en tractament amb la Montse Torres, que va ser qui va
presentar el cas a la sessió.
El
TAT
Centraré l’anàlisi del protocol d’Alícia en
observar els recursos de que disposa per establir vincles, en el tipus de
vincles que pot expressar , l’angoixa que li desperta i els mecanismes que pot
utilitzar per canalitzar aquesta angoixa.
El mètode interpretatiu utilitzat ha estat el de
V.Shentoub de l’escola francesa.
Desenvoluparé l’anàlisi
del material en funció del contingut latent que sol·liciten les làmines pel
que fa a :
A) la possibilitat de
donar una representació de si mateix i
de representar-se en
tant que objecte adult.
B) la problemàtica de pèrdua
d’objecte.
C) la representació
de la imatge materna i la
possibilitat de identificació a aquesta.
D) modalitats de
representacions de relacions en els seus components pulsionals
libidinals i agressius (agressivitat/tendresa).
A.
En
aquest primer punt, he tingut en compte les
làmines 1 i 16.
En
la làmina 1, el primer
contacte amb el material / relació li provoca un equivalent
de schock, amb una falsa percepció. Alícia diu: ¿qué es esto, es
un violín, es un jamón?, la introducció de elements persecutoris, ¿lo hacen a
propósito?, i la necessitat de recórrer a l’objecte/entrevistador,
preguntant: ¿no hemos empezado, verdad?.
El recurs a l’entrevistador li permet fer una història (treball de secondarització). En la
historia descrita apareix la
dificultat de representar-se a si mateix com objecte adult i la dificultat per
establir una relació amb l’objecte adult amb qui identificar-se, en la història
diu: “…la profesora tiene
que salir , él y el otro niño dejan descansando el violín ...el crio se queda
mirando el violín, pensando como está hecho,
las cuerdas que lleva …se queda colgado …” davant d’aquesta
dificultat a utilitzar els seus propis recursos fa una crida a
l’entrevistador/ objecte adult: “cuanto
rato tengo que estar”. “No quiero decir más” “vamos a estar una
hora con cada lámina?”.
La dificultat a
representar-se a sí mateix apareix també a la làmina 16 on
l’absència d’un contingut extern (làmina blanca/16) provoca en Alícia
un bloqueig/inhibició del pensament acompanyat de
sentiments depressius que no pot integrar en una representació, Alícia
diu: “lo veo todo negro…, tengo la mente en blanco …no se qué decirte
…estoy muy triste… tengo un nudo en la garganta, tengo sensaciones …no me
queda lugar para la imaginación”. El
recurs a la sensorialitat pot
mostrar la dificultat d’ Alícia a simbolitzar ( recórrer als objectes
interns contenidors,) davant l’absència de l’objecte extern (contingut
manifest). Aquests aspectes de
fragilitat narcisística els observem a continuació en les làmina 3BM,
l2, 13B, en les que apareix la dificultat d’Alícia a integrar els
afectes depressius en una representació de pèrdua d’objecte i d’abandó i
poder-ho elaborar
B.
La làmina 3BM la fragilitat narcisística apareix en la
dificultat a situar-se davant els
afectes depressius, Alícia no fa seus aquests afectes i els diposita en una
figura masculina, diu: “me
parece que es un hombre...”. Aquesta distància li permet expressar els
sentiments depressius, sentiments no representats mentalment sinó que són
viscuts en el cos i en la
materialitat, diu: “una vida
angustiada, con bastantes enfermedades, sin dinero…” La ferida narcisística,
present darrera aquest estat depressiu, es
tradueix en: “tiene una lesión
en la espalda y esta asqueado de todo, …le da vergüenza tener chepa y se
avergüenza delante de los demás. Que le vean el defecto físico y se
oculta”. La precarietat dels seus recursos interns, i el recurs
a l’evitació, quan es troba confrontada amb l’absència de l’objecte
narcisista, es expressat, en el paràgraf:
“no parece que haya afrontado su situación y su enfermedad.”.
Aquí també, com a les làmines precedents, quan l’objecte
narcisista es absent, el sentiment depressiu que acompanya aquesta absència es
tradueix pel sentiment de no existir, Alícia diu: “parece que más bien como que
quisiera terminar sus dias y no quiere saber nada de la vida” .
A
la làmina 12 la idealització
apareix quan es pot vincular a un objecte a distancia. Alícia diu: “veo
un almendro en flor y hay una
barquita en el río que está esperando
a alguien que va a venir a subirse
a ella para que la lleve a otro lugar”. Davant la percepció d’aquest
possible vincle , Alícia nega, trenca el vincle i idealitza la relació amb
l’entorn sense establir lligam, diu:
“no, más bien, es al revés, la barca está aquí porque ha traído
a una chica a esta orilla. La chica se ha querido bajar porque ha visto un
paisaje bonito, la barca la esta esperando
porque volverá a marcharse a otro lado, vamos, no se quedará aquí a
vivir “.
Alícia està
en tractament psicoterapèutic i el discurs en aquesta làmina ens pot
fer pensar en la manera com Alícia veu la relació amb la terapeuta: la
barca /teràpia com mitja de
transport i d’acompanyament, fins
trobar el seu destí. La relació amb la terapeuta
pot estar investida com un paisatge idíl·lic.
C.
La
representació de la imatge materna (làmina
5) es expressada de manera persecutòria, desvaloritzant-la: “que
feo… a figura que entra por la puerta es como desagradable” hi ha el rebuig d’aquesta representació que mobilitza
gran quantitat d’angoixa i que
troba la seva expressió en la negació i l’evitació “no quiero más,
...no me gusta, …no me gusta la posición, no me apetece seguir”. Rebuig de la relació material/entrevistador amb component agressiu.
En
la làmina 7GF, la
dificultat per reconèixer la funció materna , per establir vincles amb aquesta
figura, i per reconèixer
l’objecte en qualitat de subjecte
està expressat
quan Alícia diu: “ la
señora que es la madre està mirando el muñeco… se me ocurre pensar que es
un bebé y es de la niña”. El sentiment de rebuig d’aquest primer
objecte i de carències en la funció materna, apareix en el discurs, quan diu:
“el bebé lo tiene apartado de su cuerpo… ella tiene edad para que
la cuiden como niña”. La manca de recursos interns en la seva funció
contenidora es expressada en
la recerca d’aquests recursos en la materialitat exterior (recordem la
làmina 1, 2, 16); en aquesta làmina 7GF, Alícia diu: “la madre de la
cría le está leyendo un libro para decirle como hay que tratar a los
bebés, como hay que darles la alimentación, cuando lloran, cuando se ponen
enfermos”. Alícia s’identifica amb aquest objecte fràgil narcisísticament
i carenciat i diu: “la niña no sabe que hacer con el bebé y esta triste
por lo que tiene en las manos”.
En
la làmina 9GF, el moviment identificatori davant la figura
femenina oscil·la entre dos moviments: un viscut de manera persecutòria, amb
desconfiança, representat per la figura que vigila: “...está escondida vigilando a la otra chica…
no me parece bien que esté como escondida...”; i l’altre moviment
identificant-se amb una figura dinàmica,
lúdica: “da la impresión de que quiere correr, ir hacia adelante , a
darse un bañito a la playa” En el discurs apareix el conflicte entre totes dues
representacions: “y la que esta escondida ….como si …como se llama…
como si su experiencia fuese a través de los libros..no quiere ... realmente
vivir como la otra.”.
D.
Pel
que fa a les representacions de relacions en la parella, el protocol d’Alícia
mostra dificultat en representar-se relacions en les que els sentiments
agressius i libidinals/afectius puguin
estar integrats en la relació.
En
la làmina 10
s’observa que, davant la percepció
d’acostament libidinal, la representació
es rebutjada, desvaloritzada i negada. No hi ha reconeixement de lligam en
aquesta relació. Alícia posa mecanismes evitatius, massius per lluitar davant
d’aquesta representació, diu: “no
sé qué decir…la veo muy negra…no se, todos son tan negros…aquí
veo una pareja que se está abrazando pero no se por qué... me parece una
tontería, una farsa..no sé, un sin sentido… no me gustan las caras de los
dos”.
La representació de parella i de vincle pot expressar-se en les làmines 4 i 6. En aquesta primera
Alícia dona una relació on apareix la imatge de l’home independent
i la de la dona depenent amb
necessitat narcisística de l’objecte i amb l’amenaça d’abandó
per part d’aquest, Alícia diu: “aquí se
ve una mujer que quiere retener a un hombre que se quiere marchar , el
hombre está tenso no quiere quedarse con ella y la mujer quiere que se quede
aunque sea contra la voluntad de él”. Mostra també aquí, la dificultat
a poder elaborar el conflicte i el recurs a l’evitació, no pot donar una història
integrant els moviments pulsionals en la relació. La restricció
predomina, “nada más”.
En
la làmina 6 apareixen
els següents components cap a la figura masculina: components agressius, “un
hombre un poco chulín , prepotente”. El component manipulador, quant diu: “quisiera decirle a
la chica algo pero en plan de manipularla”, i la desconfiança,
“se queda sorprendida y no acaba de ver claro cual es el mensaje”.
Però és en la làmina
13 MF on el component agressiu en la relació de parella es posa més de
manifest, aquesta percepció li genera gran quantitat d’angoixa descarregada en l’acting,
demana: ¿puedo ir al lavabo?. Aquest malestar generador d’agressivitat
és projectat fora cap a l’entrevistador Alícia diu: “apúntalo
bien”. La distancia que ha pres del material (sortir de l’escena
angoixant) li permet, quan torna, donar una representació dels afectes
agressius, “puede ser que haya matado este tío”. L’ambivalència
de sentiments cap a l’agressor apareix en
l’expressió que Alícia dona: “ella está enferma y él triste” “la
ha matado y dice que está arrepentido” i en l’expressió de rabia “ella
está muerta y el tío está vivo. Lo veo como un cabrón al tío, un poco
asqueroso el hombre”.
En les làmines 11,
i 19 (contingut latent evoquen representacions més arcaiques)
les dificultats de mentalització apareixen amb la presència d’elements
agressius i de mort. La dificultat de simbolització/mentalització no li permet
fer el lligam dins/fora, el món extern es perillós, angoixant, el món intern
no existeix, esta projectat al exterior. A la làmina 19, Alícia diu: “lo
encuentro fantasmal me da la impresión que son dos tumbas”; i a la làmina
11: “esto lo hacen a propósito …no se, me parece una pasada, lo
encuentro muy agresivo… da la impresión que ha sido agredida por un animal,
esta como hecha polvo y es como si se estuviera poniendo a tiro… no me acaba
de cuadrar la cosa”. Davant d’aquestes representacions els afectes són
massius i no poden ser continguts, en
la làmina 19 diu: “tengo
ganas de llorar , pero no es el dibujo… yo no daria ninguna vuelta por este
sitio”. El discurs és acompanyat de plors.
L’anàlisi del
conjunt del protocol d’Alícia presenta un
predomini de recursos defensius de l’ordre d’evitació de conflictes,
en les expressions de: silencis, l’anonimat de personatges,
motius de conflictes no precisats, necessitat
de posar preguntes a l’entrevistador, rebuig del material,
agitació motriu, ironia, crítiques
al material, accentuació de les qualitats sensorials i
sentir subjectiu, no relacional.
La utilització
important d’aquests recursos fa pensar en un funcionament psíquic que
testimonia un jo fràgil amb dificultats per elaborar els conflictes a través
de mecanismes més mentalitzats (més
neuròtics) i suficientment sòlids.
Imma
Miró Jordà
Psicoterapia de grupo para mujeres
Quiero compartir con vosotros mi experiencia con el grupo
de psicoterapia. Os hablaré de las características del grupo, los objetivos, y
algunos de los aspectos que he ido observando de esta experiencia con mujeres
que sufren o han sufrido violencia.
Características del grupo de psicoterapia: es un grupo homogéneo, en cuanto a la sintomatología y al sexo: son
mujeres que sufren o han padecido violencia física, sexual
y/o psicológica por parte de sus parejas. Las edades están comprendidas
entre veinticuatro a cincuenta años. El encuentro se produce una vez a la
semana y con una duración de una hora y media. El número mínimo de
participantes es de seis y el máximo diez. Es un grupo abierto. Se inicia en
Octubre de 1999. Trabajamos en el grupo a partir del “aquí y ahora”. La
inclusión de las mujeres en el grupo es previa entrevista individual, donde
evalúo lo oportuno de su incorporación y
donde les explico en que consiste el trabajo grupal. Estas mujeres son
derivadas al centro, a través de los diferentes servicios de la comunidad:
servicios sociales, comisarías, centros médicos, otras usuarias, etc. Explícitamente
no hay demanda de tratamiento grupal por parte de ellas. Es un servicio
gratuito.
La violencia más difícil de nombrar, de definir y
de diagnosticar, es la violencia psicológica. Mujeres del grupo que no reciben
golpes físicos, pero si psíquicos, manifiestan su gran dificultad de poner
palabras, de expresar dolor ante esas heridas recibidas. La expresión de la
emoción vivida, rescatarla de la memoria olvidada y referir los sentimientos
vividos, duele rememorarlo, elaborarlo, pero
es imprescindible para la
recomposición de la propia historia.
La violencia psicológica es una violencia que en la
relación se da de una forma lenta, pero letal. Se va construyendo poco a poco.
No deja señales externas. Las heridas son internas. A muchas mujeres les cuesta
reconocerse en sus propias descripciones que están o han sufrido violencia psicológica. También puede
prestarse a diagnósticos equivocados. Pueden presentar síntomas, pero las
causas, tienen que ver más con la situación de aislamiento, sometimiento,
desvalorización, confusión, mentiras, humillaciones, desprecios, amenazas,
falta de respeto, etc. que mantiene en su relación de pareja. Son mujeres que
en una primera entrevista están muy retraídas, disociadas, desafectivizadas,
culpabilizadas. Confusas mentalmente, están en un profundo aislamiento de sus
emociones y no tienen mucho contacto social. La impresión que dan, es que están
fragmentadas, troceadas, desvalidas, anestesiadas y es desde donde hablan. Al
hablar de su situación personal, pareja, familiar, lo hacen como si no
estuvieran hablando de ellas. De aquí esa enajenación mental que es en
realidad una defensa, una forma de supervivencia, una forma en realidad de
protegerse del profundo daño en que están sumergidas, sometidas. Del profundo
dolor emocional que están padeciendo.
Coinciden, casi todas, en un punto al describir sus
inicios en la relación de pareja. El enamoramiento basado en un estado perpetuo
y fijo. Muchos autores lo
definen como el amor romántico. En realidad hablan de la idealización
del otro. La entrega total al otro, y la pérdida de sí mismas. Es como si
pretendieran materializar la fantasía social de la idealización de la pareja,
que dos partes se transforman en una unidad total, y donde no hay diferencias
individuales. El resultado es la absorción de uno por el otro. Una parte queda
destruida, eliminada por la otra. Entran en una relación donde una parte domina
y la otra se somete.
Objetivos del grupo:
El
espacio terapéutico es utilizado para la deconstrucción de la violencia y la
construcción de una nueva identidad. Para compartir la experiencia que han
vivido y/o están viviendo de violencia, y poder salir del aislamiento social y
psicológico. El sentimiento de culpabilidad y el miedo las paraliza tanto
emocional como físicamente. El participar, exteriorizar, escuchar, interiorizar
sus propias vivencias, su propia historia y la de las demás, les posibilita
entender y comprender qué les ha pasado en esa relación, qué tiene que ver
con ellas y los otros. Una relación que parecía tan ideal, terminó siendo tan
destructiva. La individualidad, cada caso particular, cada biografía, es un
entramado complejo, una cultura donde mujeres y hombres están atrapados por una
rigidez de estereotipos, por una construcción social de género que dice que
los hombres son del género masculino y que deben ser agresivos, dominantes,
valientes, arriesgados, poco afectivos, etc; y en contraposición, las mujeres,
género femenino, tendrán que ser tiernas, pasivas, miedosas, débiles, muy
afectivas, dependientes, etc. Esta construcción tan rígida incapacita a las
personas-hombres y mujeres- a encontrarse en sus diferencias y en sus
similitudes. Estas mujeres, al hablar de su tragedia, de su dolor, de sus
miedos, de sus heridas, están cuestionando unas formas de relación no válidas
pero que están normatizadas en el inconsciente individual y social. Relaciones
basadas en el poder y dominación de uno sobre otro. Relaciones donde la
violencia física y psicológica es el instrumento de relación.
El grupo está planteado como un referente de apoyo
para la construcción de vidas que han estado abandonadas por sus propias
inquilinas. El grupo como referente para posibilitar esta construcción entre
iguales que han vivido situaciones parecidas, pero cada una desde su
diferenciación individual.
La violencia contra el otro que es diferente,
la auto-agresión como forma de respuesta, no
son los mejores caminos para resolver los conflictos de nuestras
relaciones con el otro, ni con una misma.
Una
pequeña aproximación a la comprensión del síntoma a través de la
experiencia práctica.
Esta experiencia grupal me ha ayudado a pensar
en el problema de la violencia desde muchas más perspectivas que cuando empecé,
y abandonar otras, con las que partía.
Me gustaría compartir con vosotros, algunos
de los aspectos de esta experiencia que
fueron apareciendo en la relación grupal:
a) La idealización:
En el principio de la relación grupal, el grupo y la conductora,
nos instalamos en la idealización. El grupo como espacio ideal donde
ellas podrían salir de ese circulo de la violencia. El grupo, junto con su
terapeuta, las curaría. Estableceríamos juntas un vínculo ideal y armonioso.
Colocadas en la idealización, nos impedía discriminar entre lo bueno y lo
malo, negando y escindiendo por tanto la realidad, tanto la interna como la
externa.
El sentimiento de represión de
vivencias infantiles de violencia es considerable en las vidas de estas
mujeres. Hay una idealización infantil de las figuras paternas y maternas. Todo
ello dificulta la tarea de ponerle palabras a las heridas para que estas se
puedan ir curando. Vivir la experiencia emocional, los sentimientos que se
producen en nuestro interior, para así
elaborar el duelo y posibilitar los cambios. Pero a
estas mujeres les cuesta hablar, recordar, porque eso es para ellas muy
doloroso. Sufren profundas amnesias, ellas las denominan, lagunas de su vida
pasada. O bien pueden describir fragmentos muy duros, dolorosos, pero desde la
frialdad, la racionalidad, la disociación. Revivirlo emocionalmente es
doloroso, pero es lo que les puede ayudar a cambiar.
b) Compulsión a la repetición:
En la descripción de sus biografías, recojo este fenómeno de la compulsión a
la repetición que me hace pensar, reflexionar en la violencia en sus orígenes,
en la infancia. Recojo como se ubican en su familia de origen donde la relación
está basada en la violencia y como repiten en su situación actual. Mujeres que
describen como sus madres fueron maltratadas, se dan cuenta como han reproducido
el mismo esquema de relación. Temen por sus hijos,
y sufren por sus hijos al observar como les ha afectado la semilla de la
violencia. Ellas mismas toman conciencia de
como han proyectado esa violencia recibida en ellas, en sus propios hijos,
repitiendo en ellos su propia tragedia.
El grupo de mujeres explica lo malo que son
los hombres, escindiendo y aislando su participación en esta relación. El refrán
“Dios los cría y ellos se juntan”, me viene con mucha frecuencia a
la cabeza. Me ayuda a entender la
fuerza destructiva de esa compulsión a la repetición. Se repite, se copia lo
que nos es familiar, conocido.
c)
Dificultad para conectar con sus necesidades: Esta fue una de
las principales dificultades para estas pacientes. Estaban volcadas a las
necesidades de los otros: sus padres, maridos, hijos, etc. Su necesidad, por la
que seguían o estaban con sus parejas, era que él cambiara. Desde el principio
de sus vidas, siendo muy niñas,
describen como se habían adaptada a las necesidades de los adultos más próximos.
Como eran de buenas niñas, y como tapaban sus grandes carencias, uniéndose a
otros más carenciales que ellas, a los que ayudaban.
Este fue un punto importante en mi reflexión.
Explicaban vivencias duras, dolorosas. Durante el tiempo del grupo hubo
bastantes abandonos. Al principio no entendía lo que podría estar pasando. ¿Qué
es lo que estaba haciendo mal? Después me enteraba que habían dejado el grupo
porque habían vuelto con sus parejas o habían iniciado otra que tenía todas
las posibilidades de ser igual que la anterior.
Este suceso de los abandonos, era vivido con
mucha culpabilidad por el grupo y por la conductora. Si habían sido
abandonadas, quería decir que no era un grupo bueno. Ellas temían haber
agredido. Cuando se enteraban que habían vuelto con sus parejas, adoptaban una
postura critica contra ellas. Por mi parte les informaba que el grupo no partía
de las bases de alcohólicos anónimos, y si volvían con el agresor, podían
seguir en el grupo. Ellas estaban
aquí para conocerse, para
recuperar la capacidad de sentir, para poder acceder a sus verdaderas emociones,
poder vivenciar sus sentimientos, para elaborar el duelo.
Pero ha sido difícil trabajar los abandonos, las pérdidas,
las ausencias. Me ha resultado difícil ayudarles a elaborar el duelo por lo
ocurrido en sus vidas, condición indispensable para que puedan encontrar su
autonomía.
d) Contención de la agresividad:
Como
conductora de este grupo de mujeres que padecían violencia, me costó entender,
captar, conectar, con la capacidad de respuesta agresiva de estas mujeres. No la
expresaban, la actuaban. Atacaban el vínculo, dificultaban el compromiso. Me
sentía atacada, desautorizada. Nuevamente en el “aquí y ahora” del
grupo, repetían compulsivamente su forma de hacer: llegaban tarde, no avisaban
si no podían venir, no justificaban su ausencia, abandonaban el grupo sin
comunicarlo. Reconocerles, contenerles en su capacidad de respuesta agresiva,
hostil, de enfado, rabia, era darles la oportunidad para el cambio.
Como
conclusión final, me parece importante puntualizar que en el tema de la violencia estamos todos implicados y
afectados. Espero que mis pacientes entiendan la responsabilidad que tienen
contraídas consigo mismas y con sus vidas, pero también entiendo que es una
responsabilidad de los profesionales que trabajamos en salud, de los políticos,
abogados, etc., de la sociedad en general, que nos planteemos, reflexionemos
sobre la violencia y su incidencia en nuestra vida pasada y presente.
Puntualizar que en este trabajo terapéutico que os mostraba, mi objetivo es
poder trabajar con ellas la relación que tienen consigo misma y con los demás,
para que puedan colocarse en otra
forma de entender las relaciones. Unas relaciones en las que ambos participantes
sean sujetos, tengan autoridad y se respeten mutuamente. Unas relaciones donde
haya cabida al reconocimiento mutuo. Donde ambas partes se necesiten. Donde la
diferencia del otro sea un enriquecimiento.
También a través del trabajo grupal, se me
posibilita mostrar a estas mujeres como sus síntomas psicológicos tienen sus
significados sociales, culturales. Me ayuda a poder mostrarles que lo personal y
lo social esta interconectados y que juntas podemos comprender que si buscamos,
si les damos forma a nuestros anhelos personales de reconocimiento, también
estaremos dando forma a nuestra esperanza de transformación social.
María
Jesús Soriano Soriano
Ha
sido aceptado el primer trabajo piloto de la investigación de Validación
de la Escala Kleiniana (KPDS) con Rorschach. Se presentará en Niza,
el próximo mes de Julio, en el Congreso Internacional de Psicoanálisis.
Una
antigua alumna, M. Dolores Beltrán ha presentado una nueva monografía
sobre Alopecia y Rorschach.
Se
ha llegado a un acuerdo de colaboración entre la Societat del Rorschach
i Mètodes Projectius y el Proyecto Aura. Cristina Schirado
colabora trabajando con el test Rorschach en personas afectadas de
Síndrome de Down.
…en la Sociedad de Rorschach …acerca del
pasado presente y futuro, a
través del testimonio de sus fundadores, miembros, estudiantes. Conocer la
historia quizás nos de fuerzas para pensar este presente tan incierto y
encontrar un espacio que nos permita explorar y acompañar nuevas ideas.
con
NOUHAD DOW*
Para dialogar,
preguntad primero;
después...
escuchad. (A.
Machado)
Lucy (L): Tenemos que comenzar por el pasado. Tu eres
una de las fundadoras y tu historia profesional, la historia de las Técnicas
Proyectivas y la historia de la Sociedad se mezclan, combinan, superponen…
Nouhad (N): Para comenzar y pensar en la historia…. quizá que
me remita al comienzo del Departamento de Psicología en el Hospital San Juan de
Dios de Barcelona (1966). El objetivo principal era el diagnóstico psicológico
con Técnicas Proyectivas. Este
departamento se hallaba ubicado dentro del Servicio de Psiquiatría del
hospital, cuya dirección estaba a cargo del Dr. Juan Campos Avillar ( llegado
recientemente de Estados Unidos) y asesorado por el Dr. Fernando Angulo, a su
vez recién llegado de Francia.
En el inicio se trabajó con un equipo formado por
dos psiquiatras, una asistenta social, y yo como psicóloga. Mi tarea consistía
en organizar lo que sería el Departamento de Psicología. Más adelante se
incorporaron cuatro psicólogas.
Pensando en la Sociedad creo que mi viaje a
Londres en 1968 para el Congreso Internacional de Rorschach y Técnicas
Proyectivas, fue importante. Allí conocí al Dr. Agustín Serrate quien propuso
la ciudad de Zaragoza como sede para el siguiente congreso internacional (1971),
y tomé contacto con el grupo argentino, especialmente con Elisabeth Sorribas y
Vera Campo.
L: Bueno... la historia nunca empieza en un momento
dado… me gustaría preguntarte: ¿cuál
era la formación que tenías cuando llegaste a Barcelona, donde habías
aprendido Rorschach?
N: Estudié Rorschach
durante dos años en la Universidad Nacional de Colombia a razón de seis
horas semanales; tres teóricas y tres prácticas.
Al terminar la Universidad, trabajé en el
Hospital Neuropsiquiátrico de Bogotá durante cuatro años. Alternaba la tarea
clínica con la docencia. La demanda de diagnóstico provenía de los
psicoanalistas de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis quienes estaban en la
dirección del hospital y realizaban también la formación en psicopatología
de los médicos y psicólogos jóvenes provenientes de la universidad. En esa época
se otorgaba mucha importancia al psicodiagnóstico con Rorschach y Técnicas
Proyectivas. Además tuve la posibilidad de compartir el trabajo con una Dra. en
Psicología por la Universidad de Columbia de Nueva York, Josefina Convers,
quién poseía una sólida formación.
L: ¿Y en que época conociste a Montse y a Nancy?
N: A finales del año 1966, el Dr. Miguel Siguan
propuso al Dr. Campos Avillar la posibilidad de enviar psicólogos en prácticas
para trabajar en el hospital. Entraron cuatro psicólogas, entre ellas estaban
Montse y Nancy, quienes a mi parecer fueron las más interesadas en las técnicas
proyectivas y las más brillantes. Continuamos trabajando en equipo hasta el año
1971, cuando dejamos el hospital.
L: ¿Existía alguna sociedad en Barcelona?
N: En Barcelona todavía no existía una Sociedad. Había
rorschachistas, la más conocida la Dra. Sáez Amor, quien había trabajado,
escrito y enseñado individualmente. Conocí alguna de sus alumnas en la
Universidad.
L: ¿Qué utilizaban de bibliografía en ese momento?
N: Se trabajaba con Klopfer, Bohm, Piotrovski,
Schafer, Rickers-Ovsiankina, Rapapport. También con las aportaciones de Alcock,
Endara y en general con la bibliografía existente, tanto en castellano como en
inglés y francés.
L: Volviendo a la historia…
N: En el año 1971 y durante el Congreso Internacional
de Rorschach en Zaragoza contactamos con otros rorschachistas españoles y con
Pedro Barbosa, que venía de Italia,y con quien formamos el grupo de los cuatro
socios fundadores de la Sociedad Española de Rorschach residentes en Cataluña.
Volviendo
a la historia es importante tener en cuanta el contexto académico que en 1971
existía en Barcelona. En ese año asumí por primera vez la enseñanza de tests
proyectivos de la primera promoción de psicólogos, cuyo título era de
licenciados en Filosofía y Letras Sección Psicología, perteneciente a la
Universidad de Barcelona. Este hecho merece
tenerse en cuenta ya que se introduce una asignatura que promoverá en
los estudiantes el interés por las técnicas proyectivas. Hay, además,
una demanda de completar la formación en este tema fuera de la
universidad. La asignatura no era suficiente para formar especialistas.
L: ¿Qué actividades organizaron y a qué se
dedicaban?
N: Antes de organizarse formalmente la sociedad ya había
una una infraestructura compuesta
por los alumnos de Montse Ros y los míos. Realizamos entonces, algunos de
nosotros, numerosos viajes a Madrid hasta que ésta se cristalizó en 1972.
Una vez constituida la Sociedad, se
organizaron congresos (Palma y Barcelona). Desde el campo docente, yo enseñaba
en la Universidad de Barcelona, Montse en el Hospital Clínico y Nancy en la Autónoma.
Debido a la demanda por parte de los alumnos
en la Universidad de Barcelona (1971-1973), se pasó de 6 a 12 grupos en Tests
Proyectivos. En 1973 propuse a Eyleen Wieland, quien colaboró conmigo durante
el año 1973, Montse Ros (1974-1976), Alicia Atzenweiler (1977), Carmen Amorós
(1978–1983), Ana Tuset (1982) y Gloria Aguirre (1984).
En 1974 Eyleen
Wieland y luego, en 1978, María Vives ampliaron la enseñanza de Tests
Proyectivos en el diagnóstico infantil.
Con Carmen Amorós introdujimos la enseñanza
del Rorschach en la Universidad de Barcelona en el año 1980.
L: Es interesante ver como se fueron alimentando
mutuamente la sociedad y la universidad…. Parecían muy unidas en su
desarrollo en aquel momento.
N: Pienso que la Sociedad se alimentó fundamentalmente
de los alumnos de la Universidad atraídos por el diagnóstico con técnicas
proyectivas. Posteriormente, también se añadió la demanda de enseñanza a
través de la información de los alumnos que se formaron en la Sociedad.
L: Fue el Siglo de Oro…. y en esa época ¿en qué
otras instituciones trabajaba la gente?
N: Que yo sepa, Montse estaba en el Hospital Clínico,
Nancy en la Universidad Autónoma, y creo fundamentalmente que había un gran
deseo de enseñar y transmitir los conocimientos en los que creías.
L: La pasión…. por enseñar.
N: Evidentemente. Creo que si no amas lo que enseñas
no lo transmites y menos aún entusiasmas a la gente.
L: ¿Es que piensas que esos años gloriosos no volverán?
N: No lo sé. Quizá si volviera a enfatizarse en la
docencia dentro de la carrera universitaria como plataforma
para iniciar a los alumnos en las técnicas proyectivas…. Tal vez si se
aunaran los esfuerzos en ese sentido, creo que sería una de las vías más
factibles. Otra sería la revisión de la política dentro de la Sociedad,
porque por ejemplo, muchas veces no se aunaron esfuerzos positivos y
se desestimaron iniciativas con visión de futuro que más adelante
fueron desarrolladas fuera de la Sociedad.
L: Sin embargo hay rorschachistas trabajando en
instituciones, pero parece que esto no tiene fuerza.
N: Quizá no tiene fuerza porque cuando trabajas en algún
centro y la demanda de evaluación diagnóstica es alta, los profesionales no
dan abasto. El psicodiagnóstico con técnicas proyectivas es muy laborioso.
Recuerdo que en el hospital San Juan de Dios se pedían 8 informes mensuales y
eso requería mucho tiempo en relación con la demanda hospitalaria. Hace poco
un colega que trabaja en Orientación Profesional me comentaba la imposibilidad
de usar el psicodiagnótico clínico porque no es proporcional el número de
demandas con el tiempo que se requiere para ello.
L: Podríamos pensar que esta Sociedad fue algo
bastante familiar en sus inicios, y que fue creciendo porque en gran parte se
dio la posibilidad de que se enviaran alumnos desde la Universidad…, pero como
si no hubiera existido una política de empresa o de desarrollo.
N: Sí. Creo que han primado muchas veces aspectos
personales pocos favorecedores de un desarrollo creativo e innovador. No se ha
impulsado la integración de generaciones nuevas en lugares de docencia o con
poderes de decisión…, se ha ignorado el estudio de oferta y demanda… que
varía con los tiempos.
Lucy
Jachevasky
* Nouhad Dow es
psicóloga y psicoterapeuta de
orientación psicoanalítica. Ha trabajado en diversas instituciones tanto en
Bogotá como en Barcelona. Entre los años 1967 y 1971 fue Jefa del
Departamenteo de Psicología del Hospital San Juan de Dios. Ha ejercido la
docencia en la Universidad Nacional de Colombia y también
en la Universidad Central de Barcelona, donde ha dictado diversos
seminarios. Fue Profesora encargada de la asignatura de Tests Proyectivos
desde el año 1970 hasta 1985. Además de socia fundadora de nuestra
sociedad ha sido presidenta de la misma. Actualmente es Profesora de TRO de
Phillipson en nuestra Escuela.
Los próximos dias 26, 27 y 28 de octubre se
realiza el XV Congreso Estatal de la SERYMP en Tarragona.
Es
importante que la inscripción se haga con suficiente antelación, para poder
facilitar la preparación, así que os animamos a apuntaros lo antes posible.
En estos días recibiréis el Tríptico
de actividades formativas para el curso 2001-2002.
En
años anteriores se incorporaron alumnos –que luego pasaron a ser miembros–
que conocieron la SCRIMP a partir de haber recibido el tríptico de manos de algún
miembro.